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Monasterio de
la Cartuja |
| Monasterio de la Cartuja, Santa María de las Cuevas. Los orígenes de la Cartuja de Santa María de las Cuevas se remontan a finales del siglo XV, cuando la orden de San Bruno se estableció en el monasterio.ƒste es uno de los recintos más estrechamente unidos al Descubrimiento de América, habiendo servido de depósito de bienes para la familia Colón e incluso como segundo enterramiento para los restos del Almirante. El conjunto fue saqueado durante la invasión francesa y los monjes cartujos expulsados definitivamente tras la exclaustración de 1835. Poco más tarde, el monasterio fue adquirido por Guillermo Pickman, que estableció la famosa fábrica de loza decorada por estampación. Precisamente, de esta época son los hornos de botella que confieren originalidad al conjunto monumental. A través de las sucesivas etapas de la Cartuja pueden admirarse excelentes obras mudéjares, como el claustro, góticas, como la iglesia y primitiva sala capitular, así como una rica colección de cerámicas. |
The
Carhusian Monastery, Santa María de las Cuevas.
The origins of the Cartuja de Santa María de las Cuevas date back to the end of the 15th century when the order of San Bruno was established in the monastery. It is one the sites most closely linked to the discovery of America, having served as a treasury for the the Columbus family's wealth as well as a second burial place for the admiral´s remains. The site was ransacked during the French invasion and the monks were expelled in 1835. Shortly after, the monastery was acquired by Guillermo Pickman who established the factory famous for its engraved ceramics. The bottle-shaped kilns date back to this period and distinguish this unique monument and its surroundings. The successive stages in the developement of the Cartuja have provided excellent examples of architecture like the Mudéjar cloister and the Gothic church with its original chapel, as well as a rich collection of ceramics. |
La familia de los Ribera, que por estos tiempos construía la residencia nobiliaria mas suntuosa de Sevilla -actual Casa de Pilatos-, dió un impulso primordial a las artes sevillanas, convirtiéndose en poco tiempo en su principal bienechora. La Cartuja vivió una brillante historia hasta comienzos del siglo XIX, fecha en que el ejército intruso francés estableciera aquí su cuartel general, utilizando la iglesia como cuadra y saqueando de paso todos sus bienes. Poco mas tarde, en 1835, la exclaustración general acabó con cinco siglos de vida en comunidad. En 1838 este extraordinario monumento pasó a manos de Guillermo Pickman, oportunista inglés que no tuvo ningún reparo en destrozar buena parte del recinto para establecer su famosa fábrica de loza, cuyas piezas de dudoso gusto adornan hoy las alacenas de medio mundo. Sólo la Exposición Universal de 1992 fué capaz de recuperar para Sevilla un monumento de tan extraordinaria riqueza histórica y artística como la Cartuja, si bien ya su patrimonio se encontraba irremediablemente mermado. Así en este año del Quinto Centenario del viaje de Colón la Cartuja el recinto recuperó parte de su esplendor -sobre todo arquitectónico- y se convirtió en emblema de la muestra y centro de recepción de mandatarios y monarcas de todo el mundo. A este respecto cabe decir que durante siglos pasados también recibió a visitantes ilustres, pues los Cartujos fueron una orden poderosa y siempre cercana a la corona. De entre los muchos personajes célebres que pasaron por aquí en tiempos pasados merece especial mención el marino italiano Cristóbal Colón, amigo íntimo de Fray Gaspar Gomicio, con quien preparó su segundo viaje al Nuevo Mundo. Años mas tarde el navegante sería enterrado aquí, en la primera capilla de la nave de la Epístola de la Iglesia, llamada de Santa Ana y luego del Santo Cristo, por guardarse aquí la talla de Crucificado que realizara Martínez Montañés por encargo del arcediano Vázquez de Leca, hoy en la Sacristía de los Cálices de la Catedral. La organización de las cartujas implicaba una celda del prior, iglesia y estancias de uso común, tales como refectorio y sala capitular. Pese a que la doctrina cartuja predica la austeridad en sus cenobios, éste conto desde sus inicios con una suntuosa decoración hoy desaparecida gracias a los sucesos decimonónicos. El recinto presenta varias fases constructivas debidas en parte a la cercanía que guarda con el río, cuyas avenidas han dañado el monasterio en sucesivas ocasiones. Es por ello que hoy podemos apreciar restos mudéjares, como el claustrillo, góticos, como la iglesia y la sala capitular, renacentistas en la zona de la celda del prior y en varias obras de escultura y barrocas por todo el recinto. También se conserva una notable colección piezas cerámicas. La iglesia, cuya construcción anda pareja a la de la Catedral, presenta fachada de esquema abocinado gótico con decoración mudéjar y plateresca, rematada con pretil de hermosos azulejos. El interior es de una sola nave cubierta con bóveda de crucería, destacando la zona del presbiterio, donde la bóveda se vuelve de tipo abanico. La poca decoración interior que se conserva responde a una reforma realizada en 1614. Desde la nave de la epístola se accede al claustrillo, espacio ordenador de varias estancias de entre las que destaca el refectorio, con magnífica techumbre mudéjar de lacerías y piñas y púlpito gótico, desde el que se ilustraban los monjes durante los ágapes. En el lado opuesto del claustro se abre la Capilla de la Magdalena, primer templo del monasterio donde aún se conservan restos de frescos y azulejería renacentista. A continuación se accede a la sala capitular donde destaca la bóveda con numerosas esculturas decorativas góticas, aquí encontramos algunas tumbas de la familia Ribera que se analizarán mas adelante. A mediados del siglo XVIII, el por entonces Maestro Mayor de la Cartuja, Ambrosio de Figueroa, realiza numerosas reformas de entre las que destaca el muro defensivo circundante del recinto, la portada monumental de ingreso, la Capilla Pública y la portada del frente este. La Capilla Pública conserva parte de la sillería del coro, obra de gran calidad que se encuentra dispersa entre la Cartuja y la Catedral de Cádiz y que se debe al genio de Agustín de Perea, quien la realizara en 1697. Desperdigadas por distintas estancias del recinto se encuentran las esculturas que Isidro de Villoldo realizó en el siglo XVI para el altar mayor de la iglesia. La portada que da al río presenta en el remate pináculos vidriados y decorados con azulejos reaprovechados del siglo XVII y otros contemporáneos a la construcción en los que se puede ver la fecha de 1759. En ella se alojó Colón en varias ocasiones por la amistad que le unía a Fray Gaspar Gomicio Y en ella sería sepultado provisionalmente. SEPULCRO DE PEDRO
ENRIQUEZ DE RIBERA. SEPULCRO DE CATALINA
DE RIBERA Obra de Pacce Gazzini. |
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